JMJ Pedobear
De vuelta al medievo
Fuente:
http://www.eitb.com/noticias/sociedad/detalle/701475/denuncian-tercera-violacion-sanfermines/Según ha denunciado Bilgune Feminista, una mujer de 40 años ha sido violada en los sanfermines, ha informado Euskadi Irratia. Por lo tanto, son tres los ataques recibidos por mujeres este año: una adolescente de 16 años, una joven de 22 y una mujer de 40.
El Ayuntamiento de Pamplona/Iruña está "ocultando" información sobre los ataques, según Bilgune Feminista.
Paula Casares, miembro de la asociación Lunes Lilas, ha denunciado lo mismo en Euskadi Irratia esta mañana. "Cuando el Ayuntamiento esconde esos ataques, da la espalda a una cruda realidad", ha dicho.
Así, son tres los ataque denunciados este año, pero según ha recordado Casares, "muchas veces no se realiza ninguna denuncia por distintas razones".
Ayer se realizó una concentración de repulsa frente al ayuntamiento de Pamplona/Iruña. Las asociaciones han pedido crear un a red social para hacer frente a los ataques sexuales.
¿Es posible una democracia sin apellidos? ¿Vivimos en una?
- la democracia sin apellidos no existe, ya que siempre será o bien representativa o bien directa.
- España difícilmente podrá ser una democracia, ya que es una monarquía parlamentaria, es decir, una monarquía "con apellidos".
- si obviamos con mucho esfuerzo el pequeño papel del rey, España es una democracia "de derecho" (¿Quién sabe lo que eso significa?) o bien una democracia parlamentaria, como todo el mundo sabe.
Mientras tanto, en España...
Un conjunto de hombres armados en barco: una armada.
Un conjunto de de hombres musicalizados: una banda o una orquesta.
Un conjunto de hombres caballeros: la caballería.
Yn conjunto de hombres con espadas: la infantería.
Un conjunto de hombres bárbaros: la horda.
Es lo que se llama el plural femenino colectivo. El lenguaje a veces sigue derroteros inesperados, como en vez de poner una -s al final de la palabra, cambiarla al femenino.
Hay que buscar el sexismo donde lo hay (sueldos más bajos, bajas de maternidad, puestos de responsabilidad) y no donde no lo hay.
Y no me habléis de visibilidad en el lenguaje... si eso fuese cierto no habría un solo astronauta... hombre, claro..

Etiquetas
Véase por ejemplo, la etiqueta “ANTISISTEMA”. Muy de moda estos días, y aplicada a los manifestantes que protestan en Sol, en las calles y ante los parlamentos de toda España. A todos nos viene a la cabeza la imagen clara y nítida de un antisistema: delgaducho, pelo “raro”, sudadera con capucha y con trazas de ir a cometer algún acto violento. De hecho, la primera imagen que sale en el buscador de Google, es esta:

Veamos ahora la definición de “antisistema” de la RAE:
1. adj. Contrario al sistema social o político establecidos.
Yo no veo por ningún lado las palabras “violento”, “radical” o “peligroso”, en cambio las escucho todos los días, todos, en boca de personas anónimas o en medios de comunicación para referirse a los que protestan contra el sistema, en efecto, el que tenemos actualmente, y que está putrefacto a estas alturas.
No veo por qué es una correlación inamovible que el ser un antisistema sea algo negativo, simplemente porque alguien en un determinado momento hace un par de años, en el que se cometieron actos vandálicos para protestar contra la globalización, dijo: “Eureka! A estos les llamaremos “antisistema”, así, ¡en plan general!”. Debería haber abierto un diccionario y buscar algo que defina un poco mejor “actos vandálicos” y no una palabra que a lo que se refiere es a estar en desacuerdo con unas reglas preestablecidas y que en ningún momento implica violencia.
A algunos les puede parecer algo sin importancia, o una mera forma de llamar a los manifestantes. Sólo recordarles que el lenguaje es la manera que tenemos para comunicarnos y lo que es más, la manera que tenemos para pensar. No pensamos en conceptos abstractos, pensamos con palabras, y deberíamos por ello ajustarnos más a lo que significan. Etiquetar a alguien significa estigmatizarle, en cualquier ámbito de nuestras vidas. No creo que haga falta mencionar que a nadie le gusta que le etiqueten como “enfermo”, “loco”, “facha” y no creo que haga falta recordar qué suele pasar con etiquetas políticas o pseudopolíticas, tipo “rojos”, “comunistas”, “ateos”, etc. en momentos, llamémosles, no muy democráticos.
Me declaro pues, abiertamente antisistema. Antisistema de ESTE sistema que tenemos ahora y que nos deja totalmente indefensos ante las decisiones de políticos que a su vez sólo obedecen a los bancos. Parece que mi único derecho es el voto, además de ser una obligación. Un voto que irá a parar a un candidato que alguien ha elegido por mí y que una vez hecho presidente, no me representará a mí, sino a un directivo de empresa/caja de ahorros podrido de pasta y ávido de más. Una democracia en la que voto un programa político que luego no se cumple ni por asomo. Una democracia en la que mi voto no cuenta igual que el de otros ciudadanos, en la que los partidos que me pueden llegar a interesar, necesitan el triple de votos para tener representación que los que necesitan los dos grandes. Una democracia en la que unos votan a ciegas y obviando cualquier barrabasada y los otros votan por miedo a que no gobiernen los primeros. Y lo mejor de todo es lo que oigo en algunos medios: que no me puedo quejar porque yo tengo una democracia y no sé lo que es vivir en una dictadura.
Dictadura es absolutismo, autarquía, autocracia, dominio, fascismo, totalitarismo.
Indefensión es desamparo, desvalimiento, desprotección, abandono, extravío, debilidad, aislamiento.
¿Por qué tengo que elegir la menos mala? Me quejo porque no quiero ninguna de las dos.
Carta a los políticos: por qué no basta con votar y con respetar la ley
1- La democracia no es un juego limpio.
Es una idea falsa la de que todo el mundo puede llegar a ser presidente si sus ideas convencen a los votantes, y me sorprende que aún haya gente que se lo crea. Las posibilidades de que una idea buena y coherente lleguen a buen puerto son las mismas que las que tiene un cervatillo a la hora de enfrentarse contra un tigre hambriento.
Esto que digo no tiene nada de despechado ni de demagogo, es simple lógica. Para que la gente te vote, sea por la razón que sea, tiene que conocerte. Para conocerte, primero tiene que oír hablar de ti. Para eso, muy a pesar de la democracia, hace falta dinero. Mucho dinero. Muchísimo dinero. ¿O acaso toda la propaganda que nos inunda en la época de campaña se la regalan los medios a los partidos? No. Hace falta una cantidad ingente de dinero para conseguir eso. Los partidos recurren a financiación de dudoso origen privado, de grandes poderes que les apoyan a cambio de ser apoyados cuando lleguen al gobierno.
Por lo tanto, no les basta a los indignados presentarse en forma de partido, necesitan una financiación que nunca obtendrían, ya que sus ideas no van a gustar a ciertas entidades, bancos sobre todo, que financian a los partidos mayoritarios.
El mejor ejemplo posible es el acuerdo permanente de PP y PSOE sobre bloquear la dación del piso en caso de no poder pagar la hipoteca.
2- Los partidos no cumplen sus promesas y hacen cosas que no estaban en programa.
Razón fundamental para no creerse la cantinela es la de que los partidos no cumplen sus programas y una vez en el poder hacen cosas que no habían dicho que harían. ¿O acaso los funcionarios acudieron en masa a votar al PSOE sabiendo que les recortarían el sueldo? El único mecanismo por el cual el ciudadano puede votar responsablemente es el programa electoral, y si este no es cumplido a rajatabla, no tiene ningún sentido votar. ¿Se acuerdan del carril bici por el centro de Madrid? ¿De la ventanilla única? ¿Otan no? y en sentido contrario ¿De la guerra de Irak? ¿Alguien la votó? ¿De la privatización de la sanidad y la educación? No sale en el programa, así que esto no es democracia, es dictadura selectiva. Votamos a un dictador para darle cuatro años en los que puede hacer lo que le dé la gana.
Única solución contra esto: protestar en la calle.
3- Derechos inalienables.
Vamos a las urnas para decidir ciertas cosas, tales como si queremos soterrar la m-30 o dejarla como está, si queremos reformar la ley electoral o dejarla como está (ver punto 2), o tirar por la educación laica. Pero hay ciertas cosas que no se votan, porque la democracia tiene unos límites bien marcados. Por ejemplo, por mucho que el 51% de la población votara matar al 49% restante, es de cajón que eso no es democracia. De igual manera, no se pueden recortar los derechos de los trabajadores como si nada. No es una cuestión de juego democrático, ni de votar a un partido u a otro. Hay ciertos derechos que son irrenunciables, y que, independientemente del partido que gobierne, no pueden ser usurpados. Derecho al trabajo digno, a la vivienda, al bienestar, a la sanidad pública y gratuita... están más allá de la democracia electiva o de la democracia en cualquiera de sus formas.
Así que cuando un gobierno trata de quitarnos esos derechos, juntando esto a los problemas 1 y 2, solo nos queda la protesta.
Podría extenderme, pero sospecho que menos es más.
Por lo tanto, pediría a los políticos que dejen de mentir, que reconozcan nuestro derecho a la protesta y a tantas otras cosas, y que desistan en su actitud de usurpación y latrocinio.

PD: mientras escribía esto, he leído que algunos diputados catalanes han sido "zarandeados" por los indignados de Barcelona. Dicen que esta violencia "deslegitima" al movimiento. Si es así, el gobierno "democrático" está deslegitimado desde hace bastante tiempo. A la vez, 500 indignados han obstruido y evitado el desalojo de su piso de la familia de un un inmigrante en el barrio madrileño de Tetuán. Me da que pensar que seguir e increpar a un diputado que no hace nada por nosotros y se lucra con ello sea antidemocrático pero entrar en la casa de un trabajador en paro para echarle a la calle sea legal. Espero que sientan un poco en sus propias carnes de qué va el rollo de ser un trabajador en época de crisis. Es la única vía de cambio que nos han dejado.

"Bajo un gobierno que encarcela a la gente injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es la cárcel".
Henry David Thoreau, Ensayo sobre la desobediencia civil
La mejor forma de protestar en bicicleta
Una bicicleta prescindible. 40€
Una multa por no conducir por el carril bici de N.Y. 50$
