


Natalie Imbruglia ahora:



De ser una auténtica preciosidad incomparable en su momento (fue elegida en 2004, a medio camino del largo tramo al que me refiero en esta entrada, como la sexta de las cien mujeres de mayor belleza natural de todos los tiempos -en el enlace, hay que bajar un poquito para ver la clasificación-; vale, una lista totalmente arbitraria como otra cualquiera, pero sirve para hacerse una idea) a una MILF de mediocre atractivo, putonería evidente y ninguna clase.
A mí, personalmente, me duele más que a nadie este cambio. Suyo fue el primer disco que compré (quién lo diría, teniendo en cuenta lo que escucho ahora), y ella fue mi primer amor platónico. Verla en los videoclips de canciones como Torn o Smoke hacían que mi corazón empezara a latir más deprisa, y que mis ojos no pudieran despegarse de la pantalla durante todo el rato en que estuvieran proyectando estas, por otra parte, más que vulgares grabaciones. ¿Qué tenían de especial? A ella. Los vídeos eran simples como ellos solos, pero tenían como resguardo que durante al menos el 90% del tiempo salía su rostro en pantalla. Suficiente. No todas las cantantes pueden decir que sean capaces de resistir eso. Ella ahora... tampoco. ¿Y cómo lo suple? Con carne: Want
Sería de ciegos afirmar que se ha convertido en un orco de Mordor (bueno, según). Sin embargo, no sería de sordos decir que su música sí suena como los gruñidos de tal ser. Lo que empezó con un disco de rock ligero, con temas más cañeros y otros más tristes, pero estando casi todo al menos a un nivel notable, ha ido degenerando cada vez más a un sinfín de baladas ñoñísimas y a algún que otro intento de plagio de Kylie Minogue (que, al fin y al cabo, a nadie debería sorprender este hecho, ya que ya empezó nuestra Natalie su carrera de actriz de la misma manera en que lo hizo su compatriota Kylie, en cierta serie australiana todavía vigente). ¿El resultado?, tras no lograr lanzar su disco ni en Estados Unidos ni Reino Unido, y que en los países en que sí lo pudo hacer apenas tuviera alguna venta, parece ser que esta ex-bella mujer ha decidido poner fin a su carrera musical, quizá para dedicarse a la moda o... a la actuación.
A mí, personalmente, me duele más que a nadie este cambio. Suyo fue el primer disco que compré (quién lo diría, teniendo en cuenta lo que escucho ahora), y ella fue mi primer amor platónico. Verla en los videoclips de canciones como Torn o Smoke hacían que mi corazón empezara a latir más deprisa, y que mis ojos no pudieran despegarse de la pantalla durante todo el rato en que estuvieran proyectando estas, por otra parte, más que vulgares grabaciones. ¿Qué tenían de especial? A ella. Los vídeos eran simples como ellos solos, pero tenían como resguardo que durante al menos el 90% del tiempo salía su rostro en pantalla. Suficiente. No todas las cantantes pueden decir que sean capaces de resistir eso. Ella ahora... tampoco. ¿Y cómo lo suple? Con carne: Want
Sería de ciegos afirmar que se ha convertido en un orco de Mordor (bueno, según). Sin embargo, no sería de sordos decir que su música sí suena como los gruñidos de tal ser. Lo que empezó con un disco de rock ligero, con temas más cañeros y otros más tristes, pero estando casi todo al menos a un nivel notable, ha ido degenerando cada vez más a un sinfín de baladas ñoñísimas y a algún que otro intento de plagio de Kylie Minogue (que, al fin y al cabo, a nadie debería sorprender este hecho, ya que ya empezó nuestra Natalie su carrera de actriz de la misma manera en que lo hizo su compatriota Kylie, en cierta serie australiana todavía vigente). ¿El resultado?, tras no lograr lanzar su disco ni en Estados Unidos ni Reino Unido, y que en los países en que sí lo pudo hacer apenas tuviera alguna venta, parece ser que esta ex-bella mujer ha decidido poner fin a su carrera musical, quizá para dedicarse a la moda o... a la actuación.
Pero por no hacer sangre, no comentaré este último punto, su faceta como actriz (que es a lo que creo que siempre ha aspirado ella); cualquiera puede acceder a su filmografía en IMDB y opinar.
En fin. Alguno si lee esta entrada me acuñará el término "follamisses", pero no van por ahí estas líneas. Se me hace duro ver cómo lo que yo creía un ser celestial en la tierra se va decrepitando paulatinamente hasta convertirse en una "atractiva" mujer vulgar más. También hay que tener en cuenta que ya tiene 35 años, y su "boom" se dio con 22, así que supongo que es normal cierta evolución, o bueno, en este caso, como indico en el título, cierta involución...
Una pena.