Recetario: Risotto de setas "improvisado"

viernes, 2 de abril de 2010
Jueves santo en Fuenlabrada, 17:30. Ni un alma por la calle, si acaso algún kinki y alguna choni buscando algún lugar en el que resguardarse de los rayos del sol.
Los 3 bastardos se saludan. Hablan primero sobre lo que tienen que hacer, una tarea no relacionada con esta entrada, y se disponen a llevar a cabo la pertinente adquisición de líquidos y sólidos que les permitan aguantar a cada uno la presencia de los otros dos.

Es ahí cuando decidimos variar un poco. Últimamente, supongo que por la edad, ya nos va resultando desagradable la idea de comprar "matahambres" de poca calidad, del estilo de pizzas precocinadas, bolsas de patatas o demás snacks del infierno, tortillas envasadas, etc
Que sí, para un momento concreto pueden servir, pero no deben ser costumbre por lo poco sanos que resultan.

Así que... de manera cuasimilagrosa atisbamos una frutería abierta, regentada por un amable árabe que no entendía de fiestas cristianas tradicionales, y allí que nos metimos para hacernos con algunas cosillas que nos permitieran cocinar algo decente.
El menú, improvisado allí mismo: risotto de setas y ensalada de atún y mango. Como la ensalada no tuvo ninguna complicación más allá de lavar, cortar y juntar los ingredientes, procedo a describir la elaboración de nuestro plato estrella express.

Ingredientes para 4-5 personas, o 3 bestias, que son los que comieron el arroz:
- 2 vasos y medio de arroz
- 500g aprox. de setas (el tipo al gusto del consumidor, o lo que haya en la tienda, como en esta ocasión)
- 1 cebolla
- 1 brik de caldo preparado (si puede ser casero mejor, pero no era el caso)
- un chorrete de vino
- un chorrete de aceite
- 1 trozo de queso parmesano, que fue sustituido por media bolsa de queso molido
- pimienta negra y sal
- Unos 100-150g de jamón reseco que quisimos aprovechar como buenos carnívoros que somos (eso y que cortar la pata era como serrar un cadáver, y oye, tenía su puntito)

Preparación
Lo primero es lavar las setas, no seais guarretes. Tras ese pequeño requisito indispensable, cortamos la cebolla y las setas en trozos medianos y tiras de unos 5cm de longitud respectivamente. También picamos el jamón en cachitos pequeños y lo dejamos apartado.






Ponemos el chorrete de aceite a calentar en una cazuela del mayor tamaño posible. Rehogamos la cebolla un pelín y echamos las setas, que empezarán a perder agua y empequeñecerse a una velocidad bestial. Simultáneamente, comenzamos a calentar el caldo.




Tras reducir el líquido fúngico, volcamos el arroz y le damos una pasada.
Rociamos con el chorrete de vino, dejamos reducir, again. Agregamos un cazo de caldo y vamos preparando nuestra paciencia para ir repitiendo este paso una y otra vez hasta que consideremos que el arroz está listo (que serán unos 20 minutos más o menos). Tras la primera volcada de caldo, aderezamos con la sal y la pimienta; mejor no llegar que pasarse, luego podremos aumentar la cantidad si nos quedamos cortos.






Mientras estamos dale que te pego con el caldo y el arroz, doramos el jamón revenío y lo reservamos.




Una vez esté listo el arroz, añadimos el queso molido, lo removemos con cuidado, y ya por último le damos más vida con el jamón, al que previamente habremos escurrido el aceite sobrante.




Que repose un poco, si es posible, y ya estará listo para comer.




Receta muy fácil, resultado más que satisfactorio.

1 comentarios:

jose ignacio dijo...

Mú rico!

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