Revival Trastornos de Personalidad

domingo, 29 de junio de 2014
Tenemos abandonado este blog, y creo que es bastante injusto para esta pobre creación nuestra; no creo que sea un final decente para esta página el que la única actividad que mantiene en la actualidad sean los comentarios bizarros (con cariño) de la gente que sigue precipitándose aquí arbitrariamente a través de lo que escribió uno de mis compañeros sobre "la obra" Crepúsculo.
Vuelvo a releer textos que parimos en su momento, y sigo creyendo que varios son bastante buenos (otros no), y un par brillantes (y un par nefastos); al menos para unos tipos degenerados moralmente como nosotros.

A propósito de lo publicado sobre Crepúsculo, la cual no tengo dudas que n.S. lanzó en su momento con fines flamígeros, veo que la última aportación a ella dada identifica el vampirismo y el licantropismo con... trastornos de personalidad (hacer click en el enlace que he puesto antes para poder verlo). 
No puedo sino descojonarme.
No por el hecho en sí (bueno, es una opinión un tanto peculiar y tal, y dudo que amparada en datos científicos, pero no nos vamos a poner puntillosos con ese tipo de cosas a estas alturas), si no por lo vivido los últimos meses.

En la penúltima entrada de este blog (hablamos de septiembre de 2012), trataba muy por encima precisamente este tema (de manera muy inocente he de decir), y anticipaba mis intenciones acerca de dedicar mi último año de residencia a especializarme en ello (o "cometer una locura, ¡insensato!", la acepción cambiaba en función de a quien se lo comentase). Pues bien, finalmente lo hice, y sigo vivo (al menos parte de mí).
No es que yo dudase de mis posibilidades (tengo una inusitada confianza en mí mismo en algunos aspectos; en otros no tanto, supongo que para compensar), pero sí que es cierto que quizá no llegaba a hacerme una idea de lo agotador que puede llegar a resultar una experiencia de este tipo.
Matizo lo de "especializarme": nunca acabas de especializarte, por supuesto, pero al menos centras todos tus recursos intelectuales en ello (los que te van quedando).
Matizo lo de "agotador": he trabajado mucho, y he tenido que compaginarlo con otras actividades y con vivencias personales (tanto muy buenas como muy malas), y todo va sumando. 

Primero roté unos meses por una unidad especilizada en el diagnóstico de trastorno límite de personalidad. Luego promoví el crear una unidad ambulatoria en la comunidad en que trabajo (ésta era fundamentalmente la parte insensata del asunto). No voy a dar detalles sobre ninguna de las dos cosas, ya que lo veo innecesario por varios motivos; sólo decir que ambas experiencias han resultado altamente enriquecedoras. En ellas he intentado ayudar a la gente con la que he tratado lo máximo posible, y en ellas he coincidido con gente que realmente merece la pena.
Esto no siempre ha sido suficiente para ayudar al que tenía enfrente, y en todos los casos en que así ha sido lo he lamentado, supongo que "más de lo que debiera", pero no sé muy bien cómo hacerlo de otra manera.

De todos modos, he de decir que, la percepción general que he ido formándome, no ha hecho más que animarme a seguir trabajando por el mismo camino. Que no es poco.
Ha sido un viaje intenso, de profundo autoconocimiento y profunda exploración de los otros. En estos meses me ha costado desconectar del modo "analizador" (con los consiguientes problemillas que ello puede generar), he dormido como el culo, me he alimentado de manera insana, me he abandonado deportivamente... y, con todo ello, creo que ha merecido la pena.
Ahora estoy de vacaciones, y no termino de acostumbrarme a ello. Afortunadamente, me queda poco tiempo para comenzar una nueva etapa, que seguirá vinculada al tema de esta entrada. 

Y es que no es ésta una entrada con fines humorísticos. Ni siquiera de ampliación de conocimientos para el lector. Únicamente, en un obsceno ejercicio de narcisismo, me estoy centrando en reafirmarme en la idea que tuve hace ya casi 2 años. Decía entonces que "Creo firmemente que los rasgos de una persona pueden ser "pulidos", con tiempo, esfuerzo y dedicación. Y toneladas de frustración (para ambos), me temo. Pero, a pesar de aparentar normalmente el pasar por una persona nihilista y misántropa, en el fondo, confío en la capacidad del ser humano para mejorar", y ahora no puedo más que ratificar esas palabras.

1 comentarios:

Sevda Dere dijo...
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