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Comida rápida japonesa

jueves, 3 de junio de 2010
Sí amiguitos, por algún lado tenía que salir nuestra vena frikaza. Cuando éramos jóvenes nos flipaba mucho todo lo relacionado con Japón, y ahora, aunque de manera más atenuada, nos seguimos sintiendo bastante atraídos por aquello que pertenece a ese país.
Yo particularmente he tirado por la rama culinaria, y soy un adicto confeso al sushi. Pero no es de eso de lo que vamos a hablar en esta entrada, sino de su cómida rápida (bueno, sólo de una pequeña parte).

A raíz de un artículo que he leído en la página japonpop, he descubierto que hace no mucho tiempo la cadena de donuts Mr.Donut y la cadena de hamburguesas Mos Burger (sí, los nombres indican bien lo que son) decidieron sacar a la venta productos entremezclados; esto es, Mr.Donut introdujo unos dulces con forma de hamburguesa, y Mos Burger unas hamburguesas con forma... bueno, con un agujero en el centro del filetaco (que espero y deseo que luego pusieran algo ahí, porque si no menudo timo).


Mira que cucada, con los churros haciendo de patatas fritas

Pues no, simplemente quitan un pedacito del centro...

El caso es que he ido más allá, y he estado viendo los anuncios que ambas empresas emiten en las cadenas locales. Dejo una muestra de lo que he encontrado que, sin duda, no tiene desperdicio (el primero de la campaña conjunta, el segundo de Mr.Donut y el tercero y el cuarto de Mos Burger):







El vello púbico, en busca de la alegría: ' vs. #

lunes, 3 de mayo de 2010
Entrada realizada conjuntamente por n.S. y Dain, autores de otras lindezas tales como Mujeres y Cerveza, aunque aquellos eran otros tiempos...

La historia del pensamiento humano se ha caracterizado por dos grandes dilemas morales. El primero es de carácter teológico: ¿hay vida después de la muerte? El segundo es mucho más mundano: ¿felpudito o rasuradito?
Altos y bajos, izquierdosos y derechosos, genios e imbéciles. La bipolaridad es inevitable a la hora de categorizar el mundo. Nos movemos en dimensiones que tienen sus polos opuestos e incompatibles, y cada individuo, no necesariamente de manera voluntaria, se acaba situando en algún punto de esa invisible línea progresiva de diferenciación entre ambos extremos que le hace acercarse más a un lado u otro.
No es baladí apuntar este detalle, pues básicamente es de eso de lo que trata esta entrada, de cómo encaramos los acontecimientos a los que nos enfrentamos diariamente a partir de nuestro posicionamiento en determinados aspectos que hacen que nos alejemos o acerquemos más o menos a aquellos que nos rodean. Concretamente, nos centraremos en un determinado detalle que probablemente diga más de una persona de lo que en principio cabría esperar.

¡El vello púbico!

He aquí dos amigos de la infancia que, aunque sea a fuerza de verse repetidamente una y otra vez, y de compartir contextos y situaciones, han acabando siendo, al menos, más similares entre sí que dos personas cualesquiera escogidas al azar.
Pues bien, estos dos sujetos sustentan una opinión radicalmente contraria en cuanto al atractivo que les suscita la manera en que una mujer, y por ende ellos mismos, presenta su barrera capilar previa a su zona más íntima (físicamente hablando, claro). Lo salvaje contra lo elegante, lo frugal contra lo copioso, los '60 contra los '90.
Vamos allá.


Donde hay pelo hay alegría, donde hay un matorral... no tanta

Lo primero será aclarar que no considero que el recorte púbico quede mejor únicamente en la mujer, ni que sea obligatorio que pase por dolorosos procesos de depilación en los que dejarse la piel (casi literalmente) únicamente por contentar al macho. Está bien que haya una tribu urbana, los osos, en la que la abundancia de vello sea considerada como un rasgo importante de su propia imagen, pero, por lo general, esto no suele ser así en la gran mayoría de la gente. Y ya digo que no me refiero en absoluto a que sea indispensable pasar por la depilación brasileña o métodos parecidos, ya que no los quisiera yo para mí.
Yo mismo por ejemplo, por cuestión estética e higiénica, procedo cada cierto tiempo a la poda de mis bajos, a base de tijera y maquinilla. El otro autor de esta entrada dirá que por qué narices hago eso, y yo le contestaré que por qué narices él entonces se afeita la barba. A efectos prácticos es lo mismo, si nos dejamos perilla o bigote o simplemente nos retocamos el vello facial es por coquetería e imagen, y yo defiendo que si cuidas este aspecto es incoherente criticar el que se cuide el otro. Pero ya no es sólo por eso, claro, es que a mí me gusta más y así me molesta menos.
Y no entraré en su condición de "biciclista" y en como debe quedar aquello tras una sesión maratoniana de conducción.



Me limitaré a ser sugerente...


Pero ciñéndome al tema mujer, y yendo al aspecto sexual, he de decir que no hay comparación a la hora de llevar a cabo el sexo oral (A.K.A. "comer un coño"). No diré demasiado de mis experiencias, por no considerarlo relevante ni adecuado, pero sí aclararé que he toreado en "todo tipo de plazas", y he llegado a comprender cómo un occidental incauto puede acabar totalmente perdido en la selva amazónica. No creo que haga falta decir nada más.
Luego, la forma elegida, a gusto del consumidor. Una pequeña raya, un triangulito, o simplemente un pequeño montoncito cuidado valen perfectamente. Luego, si ya se quiere ser creativo, pues mejor, más variedad, más diversión.
La opción "sin pelo alguno" no es mi favorita. Pero si he de elegir entre maraña y ausencia, desde luego prefiero ausencia.

A mí compadre seguro que le gustan cosas así... ufff....

Desde luego, es cuestión de gustos. Yo prefiero tener el camino despejado, poder ver donde apunto, no descubrir sorpresas a posteriori en mi boca, etc. Y en cuanto a su contemplación, nada más armonioso que un conjunto limpio, sin irregularidades, algo sutil y provocador a la vez, que te haga sentir que la perfección es posible y se encuentra delante de tus ojos; y no dejarlo todo al caos y la destrucción, a la barbarie y la animalidad, al descontrol y la improvisación.

Conmemoración del 31º aniversario de Playboy en Brasil

De res pubica: la estética del jardín culto

Oh, herejes depilatorios: ¿acaso pensáis que la Madre naturaleza es tan tonta que os ha puesto pelo en la entrepierna para que os lo quitéis? ¿Acaso no le ha dado al pez aletas, alas a la golondrina y zapatillas vans a los raperos?
Pues sabed que el pelito ese que os quitáis tiene dos funciones muy útiles y sencillas de explicar.
La primera es una función dinamizadora del acto amatorio: el pelo sirve para reducir el rozamiento entre un pubis masculino y uno femenino, o las demás posibilidades combinatorias. Sin él, nuestras queridas zonas genitales sufrirían toda la fricción, que no es poca, del entretenido pasatiempo de la bestia de dos lomos. La naturaleza es tan sabia que este vello incluso apacigua la fricción creada por la conducción de bicicletas, actividad análoga al espíritu de Gaia.

El segundo es de carácter sensorial. En cuanto al sexo, el hombre sigue siendo un animal, y como tal, se guía por los sentidos e instintos más primarios. De entre ellos destaca el olfato, sentido predilecto de la seducción amorosa; y el olfato se ve atraído por unas partículas (llamadas feromonas), que el cuerpo segrega y almacena... ¿sabéis dónde? Donde tenemos el pelo más rizadito. Así que no pelo=no feromonas. Le quitáis toda la gracia.
Luego entra en juego la parte del gusto. Hay buenos gustos y malos gustos, que ya hemos explicado en otra parte. El gusto por cortarse los pelos de la p... o del c... tiene su origen en e mito urbano del hombre aséptico. Se ha argumentado en algún lado que es desagradable encontrarse un pelito en la boca cuando uno practica el sexo oral. ¡Un pelito! El lector inteligente note la incongruencia de que a alguien le moleste un pelito, ¡un pelito simpático y tirabuzonesco!, cuando lo que está haciendo es meterse en la boca un miembro salchichesco de quince centímetros o más, o metiendo la lengua en uno de las cavidades humanas que segrega más mucosa biológica. Si a alguien le parece desagradable lo del pelito, es que ha perdido la perspectiva (lo cual, por otro lado, es comprensible dada la cercanía con el objeto contemplado).

Por otro lado, la depilación es el segundo paso de la dialéctica hegeliana. En el primer nivel (la tesis) está el ser humano bruto, lo que podríamos llamar el jardín inculto. Este individuo, que aún no ha desarrollado una capacidad crítica o estética, deja crecer sus pelitos a voleo, a la buena de dios. Generalmente su pubis parece un manojo de algas recién sacadas de la mar salada. No es un asunto de frondosidad, es dejar a la naturaleza invadir un terreno que no le pertenece. Por suerte, mucha gente pasa por encima de este estadio genéticamente, sin necesidad de ejercer la fuerza violentadora de la mano del hombre.

Jardín inculto. Esto no le gusta a nadie. Pero esto es un caso extremo.


El segundo individuo alcanza el primer grado de autoconsciencia. Se halla en la fase antítesis o de negación, y niega precisamente el simpático pelito que le sale en la entrepierna. Es el nivel chonesco, que podríamos llamar estepa manchega. ¡Y qué triste es la estepa manchega! El que ha estado allí lo sabe. ¡Sin un arbolito, sin un cervatillo dulce e inocente brincando por la floresta!



Estepa manchega. Esto tampoco le gusta a nadie. ¡Qué desolación terrible!


El tercer estado es la síntesis hegeliana. Más allá de la negación categórica, el individuo alcanza la aceptación de la esencia natural de su pubis. Ya no adopta la estética choni, ya no lee Crespúsculo, ya no se automutila los genitales. Ha llegado al nivel del jardín culto. Enhorabuena.


¡Esto, esto es lo que nos gusta! ¡La exuberancia dominada del jardín culto!


Mucha gente alcanza este nivel ex nihilo, es decir, sin necesidad de hacer nada. De hecho, excepto osos peludos, lo normal es llegar aquí uno solo, porque la naturaleza es sabia y nos da a cada cual según nuestras necesidades. En casos de frondosidad extrema, siempre hay que recordar la siguiente máxima: ¡tijeras sí, cuchillas no!

Para acabar, un último argumento gráfico: principio de autoridad. Madonna lo llevaba arbóreo, y nadie puede decir que no a Madonna.

Madonna lo llevaba felpudito cuando aún era una elfa corderita, y no un terminator.


Despedida

De todos modos, no se nos vea como extremistas en nuestras posturas. Ambos somos perfectamente capaces de obviar el decorado... para centrarnos en el contenido. Es sólo que, posiblemente, nuestro gusto en este tema ya no sólo indica simplemente qué es lo que preferimos, sino que pone de manifiesto un poco cómo somos. Además, seamos sinceros. ¿Quién no se ha dado alguna vez un tijeretazo después de negarse categóricamente a hacerlo?



Para terminar, os pedimos vuestra opinión. ¿Qué opción filosófica preferís?

Triple y catacrócker: espectacular final de la Liga Adriática de Baloncesto

martes, 27 de abril de 2010
Aquellos a los que gusta el baloncesto y tengan ya una edad recordarán cuál era la gracia de ver jugar a Michael Air Jordan. Uno no sabía nunca qué era lo próximo que iba a hacer: tirar un personal con los ojos cerrados, reventar la canasta con un mate telescópico o marcarla de la manera más rara del mundo mientras caía hacia atrás.
Pero lo más excitante era saber que si los Bulls iban perdiendo por uno o dos puntos al final del partido, Jordan se la iba a jugar en el último segundo. Se la iba a jugar porque lo hacía siempre. Siempre.




De hecho, uno de los momentos más duros de su carrera fue en aquella semifinal de 1995 contra los Orlando Magic en la que, perdiendo por un punto, Jordan perdió la bola intentando marcarse una de las suyas. Fueron eliminados.
Este tipo de jugadas es mucho menos frecuente en las ligas europeas, donde el juego es mucho más técnico. Sin embargo, de vez en cuando hasta los jugadores blancos dan el campanazo.
Esta semana fue la final de la Liga Adriática de Baloncesto, Partizan vs. Cibona. El Cibona ganaba de dos puntos a unos segundos del final. En su desesperación, uno de los partisanos tiró a canasta en el último segundo.
Desde el medio del campo.
Y ¡pum! Sucedió el milagro. El documento gráfico que aquí reproduzco recoge las caras que se les quedaron a los pobres jugadores del Cibona y muy especialmente al pobre entrenador. Merece la pena verlo.
Sufrieron el síndrome Jordan en toda su plenitud.



Ya me jodería a mí ser del Cibona, tener que llevar a Pacman en la camiseta y que además me la metieran así: doblada.

Handmade geekery - artesanía friki

jueves, 25 de marzo de 2010
¡Ya me ha llegado! Pensaba que iba a llegar después de semana santa y no iba a poder ir a las procesiones vestido como Dios manda. Pero el correo americano, desde que Obama está en el poder, entrega las cartas más rápido que el cartero de Neruda e incluso el de Kevin Costner.
Pero está aquí.
Sí, son mis esperadas orejas de Super Mario. He aquí la explicación de todo:

¡Miau! Quiero decir... esto... ¡lo que diga un mapache!


Desde hace algún tiempo el frikismo por internet es una de mis vías de escape ante la perspectiva de estar ejerciendo un trabajo por debajo de mi cualificación y peor pagado. El día que me dio por comparar mi sueldo (por hora) con el de un fontanero acabé ahogando mi terrible derrota en esta página.
Destacan la miríada de chapas y las pegatinas de vinilo para el Mac. Sí, reconozcámoslo, es bastante gafapastosa la página, pero sed honestos... ¿quién no ha querido alguna vez tener un cojín del Triforce en el salón de su casa?

¡Joder! ¡El Triforce está en mi cama!

Si visitáis la página no seáis mentecatos y compréis a cascoporro. Recordad que el dólar está barato pero no gratis.
Ahora os dejo con un regalito. Que disfrutéis.


La setaaaaaaaa...

Una niña adorable

miércoles, 24 de marzo de 2010
Yo siempre he pensado que lo de tener descendencia es algo que me queda muy lejos, y, hasta donde yo sé, los otros dos malnacidos que escriben por aquí en el "mejor" de los casos pensarán lo que yo, y en el "peor", que traer un niño al mundo es la broma de peor gusto que alguien puede gastar a alguien.

Pero he visto a una niña en los (impresentables) informativos de la sexta que me ha hecho cambiar de opinión. La última que sale en este vídeo:



Terríblemente encantadora. Si sus padres fueran exterminados hoy mismo, pensaría seriamente en la idea de adoptarla para que desarrollase adecuadamente todo su potencial.
¿Es o no un amor?
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