Madrid me emborracha revival

martes, 21 de septiembre de 2010
Lejos queda en este momento, pero ya advertimos en la primera entrada de este blog que ésta no es nuestra primera experiencia en el mundillo del blogspot. La difunta Madrid me emborracha fue una experiencia realmente enriquecedora, más que nada porque para poder mantenerlo teníamos que ir de caza de bares con mucha mayor frecuencia de la que sería deseable para unos tipos como nosotros... o bueno, mejor dicho, para los que aguantan a unos tipos como nosotros.

De entre las no demasiadas entradas que escribimos aquel año, guardo una con mayor cariño. No es la más graciosa, ni de lejos, ya que al menos una de cada uno de los tres autores consiguió, en mi opinión, alcanzar la catalogación de "genial". Si bien he de aclarar que nunca he sido un tipo demasiado modesto.

Aviso también al lector, y con ello le calmo, de que esto que hago ahora, rescatar una vieja entrada, no será costumbre; en absoluto. No tenemos la menor intención de usar los antiguos artículos ahora y meterlos con calzador simplemente por rellenar. Pero es que el coautor de la entrada que voy a republicar acaba de marchar en un viaje inhóspito, lleno de peligros, y ante el cual casi seguro perecerá tras volverse no loco, sino loquísimo.
Sirva de pequeño homenaje, hijo de puta. Lo cierto es que no creo que te haga ni puñetera gracia que lo resuba, pero te jodes.

He aquí, Mujeres y Cerveza [toda la cursiva es parte del escrito, hasta la nota]:

Nota introductoria: como decimos a lo largo del texto varias veces, en el momento en que nos dio por plasmar estas ideas el nivel de alcohol en nuestra sangre ya era notable. Avisamos de que no hay que tomárselo en serio, ya que además de borrachos estábamos bastante de coña, así que si al leerlo alguien empieza a pensar en nosotros como dos memos machistas, que sepa que la realidad difiere mucho de esa idea. Si al final lo publicamos es para que se vea el efecto del alcohol en nuestra capacidad de discernimiento, y qué coño, que al verlo al día siguiente sorprendía lo, al menos estructuralmente, decentemente escrito que estaba teniendo en cuenta cómo acabamos esa noche. Ahí va:


Escrito conjuntantemente por n.S. y Dain en estados de ebriedad. Y cuando decimos conjuntamente, es a la vez, pasándonos el teclado de uno a otro.

Las mujeres son... lo que son. No entiendan aquí algo que nosotros (no) queramos decir [espacio en blanco]. Es sólo que... bueno, nosotros somos hombres, esto es, no somos mujeres. Sabemos que es una idea redundante, pero, sencillamente, es así.

¿Por qué escribimos esto? Para que la gente lo entienda (pese a no creer que lo consigamos). Hay cierta relación entre el alcohol y las mujeres (bueno, aclaremos, entre el alcohol y NO conseguir a las mujeres; si folláramos todos los días juramos que seríamos abstemios). Así que nos hemos propuesto dilucidar cuál es tan complicada relación, por aclararla para nosotros mismos y darla a entender al mundo.

Hemos de aclarar que uno de nosotros es psicólogo. Y el otro psicótico. Pero, vaya, que ambas cosas sirven para lo mismo en cuanto a universo mujeril se refiere, esto es, NI PARA TOMAR POR CULO. El entender la psique humana es una cosa, pero de ahí a poder entender siquiera a una sola mujer, la más simple de entre todas las que puedas encontrar, hay un auténtico abismo. Pongamos un ejemplo: nadie entiende de dónde venimos (cósmicamente), ni a donde vamos (cósmica y literalmente), y no parece entrañar un problema. Lo tomamos como dogmas de fe; el MISTERIO de las mujeres es también incomprensible para nosotros, pero... ¿cómo nos lo tomamos?.

MAL, MUY MAL, evidentemente, sino no estaríamos haciendo el capullo escribiendo a estas horas sobre este tema, bebidos, como ya hemos aclarado antes. Nosotros lo intentamos, JURAMOS QUE LO INTENTAMOS, JARRRRLLL, pero no somos capaces.

Al meollo de la cuestión: expongamos nuestros casos. No, mejor no los expongamos. Como sea, que quede claro que no somos capaces de comprender a la mujeres. Para ellas el no y el sí son lo mismo. En eso radica la principal cuestión. Nuestro cerebro, racional, trata de entender un sí cuando oímos un sí, y viceversa. ¿Por qué ellas se empeñan en lo contrario?.

También está el nocivo efecto que producen en nuestro desempeño intelectual. A uno de nosotros, aunque probablemente a ambos, cuando una mujer le resulta lo suficientemente interesante como para fijarse de verdad en ella, se vuelve gilipollas. Así de sencillo. Gilipollas. Se le trastoca el equilibrio químico del cerebro. Dopamina, serotonina, acetilcolina, nosotros qué coño sabemos. Eso no tiene explicación neurológica posible.

Vamos, que básicamente escribimos esto porque ya vamos cocidos y estamos buscando una forma de descargar nuestra testosterona contenida. Ambos en nuestra vida hemos tenido, y tenemos...

fRUSTACIÓN+aLCOHOL=bLOG'S pOST

P.D.: creemos que al final, no hemos aclarado nada.

3 comentarios:

nujki dijo...

Esto sí que es un "revival"!!

Radmains dijo...

Cuando volvía a casa tras una noche de frustración me pone a jugar al Pro Evolution Soccer con mi hermano. Le levantaba de la cama a eso de las 4 o 5 de la noche y le decía el tan manido "T_D_S_P_T_S, vamos a jugar a la consola"

Dain dijo...

De hace casi 2 años, anda que no han cambiado las cosas.
Pues eso mismo hacíamos esa noche. No era el pro, pero era un juego de tiros y estábamos borrachos. Si es que es normal que luego digan que todos somos iguales.

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