Han prohibido las tauromaquias en Cataluña. Las voces más absurdas de este ya de por sí absurdo país se alzan para protestar por el "recorte de libertades" al que se ha sometido al pueblo catalán. No recuerdo esas voces quejándose cuando prohibieron el botellón porque molestaba a los vecinos. Debe ser que a los toros no les molesta que les toreen.
En fin... antes de pasar al tema, solo recordar a nuestros queridos lectores que hoy se está debatiendo la reforma laboral en el parlamento, que no se obcequen demasiado con lo de los toros porque hoy es cuando de verdad nos roban el bocadillo.
La declaración de Esperanza Aguirre fue la siguiente:
"Todos sabemos que no tiene nada que ver con la protección del medio ambiente, porque nadie cuida más la naturaleza que los criadores de toros bravos, ni tampoco con el maltrato de los animales, porque no hay animal en el mundo que reciba más cuidados que el toro bravo"
Pues bien, si en el reino de los animales se puede torturar y asesinar a un animal solo porque previamente se le ha tratado con muchos privilegios, en el mundo de los hombre, ¿quién vive en la misma situación?
Efectimente: los políticos.
Lo que me gustaría oír de la boca de la presidenta de Madrid es la siguiente frase:
"Todos sabemos que no importa torturar y ejecutar a un político, ya que no tiene nada que ver con el maltrato a una persona; todos sabemos que no hay sistema que lo cuide mejor en el mundo que la democracia parlamentaria, es el ciudadano que mejor vive. No tiene nada que ver con los derechos humanos, los torturadores son los que más cuidan estos derechos".

Creo que el mejor toro es un toro vivo
Para poner la puntilla, Esperanza Aguirre, la amiga de los niños dijo que se trata de un "bien cultural". Me sorprende eso de una persona que piensa que "Sara Mago" es una bailaora. El testimonio.
Como indica la autora de este blog, Esperanza Aguirre no ha leído esta declaración de la Unesco...
“La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”.