La puta tele

miércoles, 26 de mayo de 2010
Las personas vivimos, habitualmente, en unas circunstancias más o menos parecidas. Podemos formar grupos familiares mayores o menores, vivir con nuestra pareja, vivir solos, vivir con compañeros de piso, vivir con nuestro perro, vivir con miles de cachibaches que recoges de la calle por sufrir el síndrome de Diógenes, etc. Pero lo que parece común a la mayoría de las casas es un aparatito que usualmente suele ocupar un lugar privilegiado en los salones, e, incluso, en habitaciones, cocina, y, por el amor del ser divino, el baño.
La televisión, compañera inseparable del individuo promedio. Esa máquina que en muchos casos ha hecho más compañía a los habitantes de un mismo habitáculo que aquellos a los que pueden oler cuando pasan a su lado a recoger la ropa de la lavadora u oír cuando están haciendo gala de cualidades artísticas en la ducha.

Jaime Cantizano, Patricia Conde, Jesús Vázquez, Florentino Fernández, Jorge Javier Vázquez, Matías Prats... el F.C. Barcelona, Rafa Nadal, los polvos de Tiger Woods, la fórmula 1, el nuevo peinado de Cristiano Ronaldo, la última ida de olla de Guti... Gran Hermano, Más que Baile, España Directo, Buenafuente, Password, cualquier telenoticias... da igual, sea mejor o peor el contenido, eso no es lo importante. Lo indispensable y fundamental es...



QUE ESTÉ TODO EL PUTO DÍA ENCENDIDA

Sí amiguitos. Muchas veces, uno ni siquiera se da cuenta de que tiene la puñetera tele puesta, y ahí está la caja tonta, dale que dale con lo suyo, y nosotros, de manera no consciente, tragando toda la mierda que puedan estar soltando. Tanto programas, como series, como documentales, como anuncios... da igual. ¿Que vas a comer?, con la tele puesta, ya tengas delante un mandril rascándose el ojete que a un presentador que parece un orangután haciendo alguna coña relacionada con el trasero de la rubia presentadora de al lado que tan sugerentes escotes muestra. ¿Que vas a mirar un rato el portátil?, pues por qué no, con esa serie que sabes de qué va pero a la que nunca has llegado a prestar del todo un mínimo de tu atención de fondo. Y si se levanta uno, ¿para qué apagarla?, si el de detrás seguro que quiere seguir recibiendo vómito audiovisual.

El problema no es el contenido de lo ofertado, que también, sino lo normalizado que es el que al menos un tercio del día nuestros hogares estén gobernados por un aparato que, si bien no piensa directamente, sí está manejado por gente que sí sabe lo que se hace y normalmente no le interesa que tú discurras por ti solito. Y a la mayoría os da igual, pazguatos. Yo antes también era así. Qué coño, soy así, no hay diferencias significativas con el resto. Únicamente el medio, ya que si bien ya no veo la tele, sí pierdo más tiempo del que debiera en internet. Pero, hasta cierto punto, puedo elegir en qué perder el tiempo, y no me quedo lobotomizado delante de una máquina de más o menos pulgadas (compensatorio de falo, diría algún psicoanalista barato).

No ahondaré en el tema "sustitutivo de relaciones sociales", porque hay gente que realmente se encuentra sola en este mundo y se pone la tele por no tener que aguantar únicamente sus propios pensamientos durante todo el día. Pero llegar al piso de uno y ver que los compañeros están todos reunidos en el salón, sin hablar unos con otros, cada uno haciendo sus cosas (¡incluso algún trabajo en el portátil!), con la tele a todo volumen, es un tanto... triste. Luego, hablando individualmente con cada uno, siempre sale a relucir con orgullo la frase "No, si yo no veo la tele". ¡Pues claro que no la ves, atontao!

En fin. Llamadme pedante, demagogo, creído, amargado, prepotente o lo que os salga de vuestros santísimos cojones u ovarios. Tened en cuenta que en ningún momento he hecho la adjudicación "el que vea la tele es tonto", simplemente critico el hecho de tenerla como objeto de veneración al que adorar mediante un ritual pasivo. Si a alguien le gusta, que la vea cojones, pero que se dé cuenta de que es eso exactamente lo que está haciendo.

Muy ilustrativo

12 comentarios:

n.S. dijo...

próximo capítulo: la puta radio

trilce dijo...

Por azares de la vida llevo desde septiembre viviendo sin tele, y una de las cosas que más me han sorprendido es que me sigo enterando de todas las historietas, líos y chascarrillos. Están ya tan dentro de nuestro imaginario colectivo que solo con hablar con la gente uno ya está enterado de lo que se cuece en las pantallas. ¡Es imposible sacar a Mourinho y a Cristiano Ronaldo de nuestras vidas!

También son curiosas las conversaciones cíclicas que tenemos a raíz de lo que televisan. Por ejemplo, viene el Mundial, juega Italia... y hay que decir lo del "catenaccio", el "anti-fútbol", el cabezazo de Zidane y recordar heroicamente la nariz rota de Luis Enrique.

Y luego querrán que los chavales aprueben la ESO.

Radmains dijo...

A qué nos referimos con "tele"? Ya sé que puede parecer una pregunta estúpida pero quisiera matizar esto porque es importante.

Yo "tele" (televisor) no veo mucho. Actualmente lo que hago es bajarme series y películas que me aparecen recomendadas en Filmaffinity o que otras personas me recomiendan.

De esa manera me libro de la llamada "telebasura" y también de los anuncios publicitarios.

Creo que ver series o películas no es malo "per se". Hay cosas muy interesantes por ahí. También hay documentales cojonudos que nos podemos descargar, como los del canal Historia.

Pero estoy de acuerdo con Dans en que algo falla cuando un grupo de amigos están reunidos en un salón y necesitan que la caja tonta esté encendida para que aquello no parezca un velatorio.

Yo con mis amigos no suelo caer en eso. Somos bastante cotorras jaja

n.S. dijo...

Creo que ya ha sido demostrado empíricamente que NO queremos que los chavales aprueben la ESO. Ni nosotros ni ellos :D
Te enteras de esas cosas porque en este blog mantenemos a nuestros lectores al tanto de la actualidad.
Ah, esas palabras que resuenan en nuestra cabeza como el fantasma de las navidades pasadas... bipartidismo, corrupción en Marbella, recesión, crecimiento negativo. ¿quién las ha metido ahí, y por qué no deja que salgan? Sin duda entran por la puerta de atrás, o como el caballo de Troya cuando no estamos prestando atención... a la tele.

Raúl Masa dijo...

De los ejemplos que has puesto (a la hora de comer, utilizando el portátil...) curiosamente casi siempre se hace solo, al menos últimamente, por lo que la TV no es más que un acompañante de fondo.

El ser humano es social, y como tal debe oir algo en forma de voz. Así de simple.

Dain dijo...

Como el ser humano es social, es normal que se tire todo el día escuchando voces que le retransmite un aparato que le sirve de "acompañante de fondo".
Mmm... no lo veo Raúl. El mero hecho de estar procesando un estímulo auditivo de forma pasiva ya repercute en el rendimiento en cualquier tarea que hagamos, aunque sea mínimamente.

Radmains, con tele, me refiero a la tele, al aparatito. Si ves series en el portátil porque eliges verlas, a mí me parece cojonudo.

Dain dijo...

Eso y que...
¡¿¡¿¡¿¡Para qué narices necesitamos estar oyendo voces?!?!?!?!
Salvo que seas un extrovertido brutal que realmente necesite de ese tipo de estimulación por motivos fisiológicos, me parece totalmente innecesario. No entiendo tu planteamiento, la verdad.

n.S. dijo...

Digo yo que si es un ser social, necesitará... ¿gente?

Xeilord dijo...

Yo últimamente pongo la tele para dormir, es decir, lleog a casa, pongo el telediario, como, y me quedo sopas 20 minutos, luego me voy a currar de nuevo.

Es como un mantra, necesito que alguien me cuente historias estúpidas para que mi cerebro diga, tio, para escuchar esto mejor estás durmiendo y me duermo.

Lector Iracundo dijo...

¡Es mejor leer un libro!

n.S. dijo...

Hahaha, se me acaba de ocurrir que como conclusiones a estos comments, si el ser humano es ser social a la fuerza, y Xeilord lo hace antes de dormir... ya sabéis qué os voy a proponer.
¡Apagad la tele y a fornicar!

Sevda Dere dijo...
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